HAY QUE DECIRLO. –
«No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla.»
La sabiduría popular vuelve a cumplirse con precisión. El escenario político de El Mante se agita de golpe con la apertura de los espacios partidistas de cara al proceso electoral 2026-2027.
Las piezas se mueven: unos en busca del visto bueno y otros mediante la designación directa de quienes competirán por la presidencia municipal.
El primero en mover las fichas ha sido el Partido Acción Nacional (PAN), poniendo las cartas sobre la mesa sin titubeos y ubicando claramente a Sheila Frida Palacios Juárez como su carta fuerte en la misión de recuperar la alcaldía.
Del otro lado de la acera, en Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), el tablero muestra contrastes evidentes.
Por un lado, el diputado local por el XVII distrito, Dr. Alberto Moctezuma, ya se ha registrado formalmente ante su dirigencia buscando la ansiada nominación.
Una jugada similar realizó el también Dr. Omar Salomón Vargas, noveno regidor del actual cabildo mantense.
Los ausentes y los simuladores
Sin embargo, el silencio también manda mensajes políticos contundentes.
De quienes absolutamente nada se ha sabido en la pelea por esta nominación es del contador público Luis Gerardo Montes Vega, quinto regidor, ni de Astrid Sontoya Muller, décima regidora, ambos integrantes de la actual administración morenista que encabeza la alcaldesa Martha Patricia Chio de la Garza.
¿Falta de operación política, apatía o simple resignación?
Como ya es una penosa costumbre en cada ciclo, el apetito y la ambición política afloran entre varios personajes locales.
Muchos de ellos llevan meses operando en la clandestinidad, con campañas disfrazadas e intentos burdos por penetrar en el ánimo del electorado, apostando al olvido y a la ingenuidad de la ciudadanía.
Hoy más que nunca, la realidad nos golpea de frente: está en juego el bienestar de todos los habitantes de este municipio.
El futuro de El Mante no puede dejarse en manos de ocurrencias ni de cálculos de grupo.
Al final del día, serán los mantenses —con su voto y su memoria— quienes decidan qué rumbo tomará nuestra tierra… NI MODO, HAY QUE DECIRLO.