HAY QUE DECIRLO. — El antiguo campesinado mantense residenciado en los ejidos de la zona cañera tuvo razón.

Como socios de la desaparecida Sociedad Cooperativa de Ejidatarios y Obreros del Ingenio de El Mante, S.A. de S.C.L., disfrutaron de una red de caminos rurales en dignas condiciones, la cual enlazaba a sus comunidades con el ingenio azucarero y centro de la ciudad.

Esa extensa red vial recibía mantenimiento anual por parte de la propia Cooperativa.

El arreglo de las brechas por donde se extraía la materia prima para la factoría se ejecutaba durante el periodo de reparación; es decir, en el ínterin de cada ciclo zafrero.

Así se garantizaba la transitabilidad.

Desafortunadamente, la Cooperativa llegó a su fin y la realidad cambió drásticamente: las vías rurales quedaron en el abandono.

Hoy en día, el campesinado cañero se ve en la necesidad de exigir a las autoridades municipales y estatales la reparación de esos caminos que, irónicamente, se siguen utilizando para trasladar la materia prima al batey.

Desde que la iniciativa privada retomó el control de la fábrica azucarera local, la rehabilitación de esos decenas de kilómetros simplemente pasó al olvido… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…