HAY QUE DECIRLO. – El Mante y su gente no pueden sustraerse de habitar un mundo colmado de ingratitudes.
Entendámonos: para octubre de 2024, cientos de familias mantenses —tanto de colonias populares como de exclusivos sectores residenciales— sumaban más de dos años viviendo entre el foco de infección de enormes lagunas y arroyos de aguas negras.
Era el resultado de un sistema de drenaje sanitario destrozado e inservible; una muestra inequívoca de que sus gritos y reclamos jamás fueron escuchados por las autoridades municipales de ese momento.
A partir de ese mismo mes, cobró vida un nuevo gobierno municipal para el trienio 2024-2027, encabezado por la primera mujer electa por voluntad popular en la historia de El Mante.
Martha Patricia Chío de la Garza aceptó de inmediato el reto de devolverle la dignidad y la calidad de vida a esas familias que sufrían por la inmundicia que rodeaba sus hogares.
Como presidenta municipal, Chío de la Garza decidió atender las verdaderas prioridades.
Tras una insistente gestión ante el Gobierno del Estado, logró destrabar una inversión millonaria para emprender la rehabilitación de varios kilómetros de tubería colapsada en los colectores que circundan la zona urbana.
Con el paso de los días, esa añeja problemática fue superada.
Hoy, aquellas familias expuestas a graves infecciones viven en condiciones dignas de higiene ambiental.
Esta ha sido, sin duda, la obra más significativa en lo que va de la administración de Patty Chío.
Cierto: son millones de pesos que yacen bajo tierra; una obra que no se ve, pero que resolvió lo que otros no pudieron —o no quisieron— hacer.
A la par, la administración se adentró en el arreglo de decenas de kilómetros de calles pavimentadas que estaban en el abandono, el restablecimiento del alumbrado público, la adquisición de camiones recolectores de basura y el equipamiento de la COMAPA para garantizar el suministro de agua potable y reparar los desperfectos heredados.
El apoyo al sector educativo también ha sido inmediato.
En fin, el trabajo está a la vista.
Sin embargo, ante la proximidad del proceso electoral de 2027 y la natural posibilidad de una reelección, algunos de los mismos mantenses favorecidos por estas obras hoy se llenan la boca asegurando que la alcaldesa «nada ha hecho«.
Creo que a eso se le llama INGRATITUD, un mal que penosamente identifica a parte de nuestra gente… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…