El Mante, Tamaulipas, México / 30 de mayo de 2026 / La falta de cultura vial y la ausencia de civilidad por parte de la inmensa mayoría de los automovilistas locales continúa generando serios problemas para los viandantes.
Cotidianamente, los peatones deben sortear toda clase de obstáculos debido a que los conductores obstruyen las banquetas y las rampas de acceso destinadas para una movilidad segura.
El riesgo y la hostilidad contra los agentes
Esta situación ha convertido el trabajo de los agentes de Tránsito y Vialidad en una labor de alto riesgo emocional y físico.
A cada momento, los oficiales deben encarar la problemática, quedando expuestos a reacciones sumamente violentas y desplantes por parte de los infractores cuando se les llama la atención por violar la normativa.
Llamados de atención sin sanciones económicas
A pesar de la gravedad de las faltas, las autoridades operan bajo un criterio de excesiva tolerancia.
Generalmente, ante este tipo de quejas, los agentes viales se limitan a solicitar de manera verbal al conductor que libere los espacios peatonales; bajo esta dinámica, no se levanta ninguna infracción ni se aplica sanción económica alguna.
La persistente cultura de la impunidad al volante
Sin embargo, las innumerables intervenciones diarias de la corporación demuestran que la amonestación verbal no es suficiente.
Todo parece indicar que los conductores no tienen la menor intención de respetar el Reglamento de Tránsito en vigor, ya que continúan estacionándose donde les viene en gana, priorizando su comodidad por encima del bienestar de terceros.


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