HAY QUE DECIRLO. – Dentro de las corporaciones de seguridad pública, la vulnerabilidad del personal de Tránsito Local y Vialidad es alarmante.

Aquí en El Mante, destaca la presencia de personal femenino en la corporación, tan expuesto como los varones en el ejercicio de su autoridad.

Lo hemos testificado: para una inmensa mayoría ciudadana —desde jóvenes hasta adultos de ambos sexos—, no existe el más mínimo respeto por estos servidores públicos.

​Una simple llamada de atención por exceso de velocidad, falta de precaución, estacionarse en doble fila, en lugares prohibidos o no respetar los pasos peatonales, equivale a recibir un insulto; y una «mentada de madre» es lo más barato que les sale.

​Para colmo, en nuestra ciudad rige el Reglamento de Tránsito estatal ante la inexistencia de uno local, lo que limita el desempeño de los agentes debido a las ambigüedades de dicho documento.

Hoy, la Dirección de Tránsito y Vialidad mantense está de luto por el asesinato de uno de sus elementos.

Esta tragedia confirma la absoluta vulnerabilidad en la que operan los agentes locales al no portar un arma de fuego, ni ningún otro instrumento para defenderse en caso de emergencia.

Si Tránsito es una corporación de seguridad, los diputados desde el Congreso del Estado deben legislar para permitir que los agentes viales cuenten con herramientas de defensa en el desempeño de sus funciones.

Al paso que vamos en materia de seguridad pública, enviar a los agentes viales a la calle es como mandar a soldados a la guerra sin armas… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…