HAY QUE DECIRLO. Es incuestionable la solidez y el respaldo que la ciudadanía mantense otorga al trabajo de la alcaldesa, Martha Patricia Chío de la Garza.
Desde el arranque de su gestión, ha quedado claro que su prioridad es transformar las condiciones de vida de las familias, tanto en las colonias populares como en el corazón de nuestras comunidades rurales.
Hasta hoy, la presidente municipal ha caminado con pasos firmes en el terreno político.
Su mayor acierto ha sido la reconstrucción de puentes que parecían dinamitados: rescató la relación con universitarios, obreros, campesinos y el magisterio.
En El Mante, la política dejó de ser de escritorio para convertirse en una de hechos tangibles.
Su fortaleza es simple, pero poderosa: Dialogar y cumplir.
Vaya una aclaración necesaria para los escépticos: este comentario no nace de la lisonja, sino de la evidencia.
Las pruebas de su trabajo están regadas por todo el municipio; esa es, sencillamente, mi verdad.
Si observamos el tablero nacional, el escenario es complejo: hay un rechazo abierto del electorado hacia los partidos, un desgaste que suele castigar con rigor a los perfiles ligados a MORENA.
Sin embargo, en El Mante la regla se rompe.
Aquí, la identidad morenista de la alcaldesa no es un lastre, sino un activo potenciado por su visión y voluntad de servicio.
Ante la proximidad del proceso electoral y la posibilidad —cada vez más latente— de que busque la reelección, hay que ser claros: sería una aspiración no solo natural, sino merecida. El trabajo la respalda.
Esa sigue siendo mi verdad… NI MODO, HAY QUE DECIRLO.