HAY QUE DECIRLO. – Desde la cúpula de mando de Morena, vía su Consejo Nacional, se ha abierto el abanico para el proceso electoral del próximo año.
El tablero es amplio: 27 gubernaturas, curules federales, alcaldías y diputaciones locales están en juego.
En el caso de El Mante, el activismo no es nuevo.
Desde hace tiempo, un grupo de ediles y un legislador local —todos bajo la «identidad» guinda— han invertido tiempo, dinero y un proselitismo insistente para conectar con los sectores más vulnerables.
La intención es nítida: quieren la candidatura a la presidencia municipal.
Sin embargo, hay un detalle que no es menor: ninguno de ellos tiene ADN morenista.
Ninguno nació ni creció políticamente en estas filas.
Por ello, en los pasillos del partido surge la pregunta obligada: si no logran consolidar su aspiración, ¿mantendrán la disciplina y la lealtad al movimiento, o sacarán el cobre y saltarán a otras siglas en busca de cobijo? La duda queda en el aire… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…