HAY QUE DECIRLO. — El acueducto El Nacimiento-Planta Potabilizadora #1 es, desde su origen, la crónica de un fracaso anunciado.

El proyecto original, nacido hace más de dos décadas (2002-2004) y apegado a la realidad técnica de la región, fue rechazado por el gobierno estatal de aquel entonces.

Tuvieron que pasar diez años para que la ambiciosa obra intentara reactivarse; sin embargo, entre 2014 y 2016 se volvió a posponer, dándole prioridad a la construcción del balneario «La Difusora».

No fue sino hasta el periodo 2018-2021 cuando finalmente se autorizó su construcción.

La obra se entregó como «concluida» en 2021, pero con una negligencia grave: se hizo sin entrar en operación real y sin que la empresa ejecutora realizara las pruebas de funcionamiento obligatorias.

La decisión de poner en marcha el acueducto en el trienio pasado destapó la realidad: una cadena interminable de fugas.

Hoy, el funcionamiento es desastroso.

Las bombas de abastecimiento están instaladas a una profundidad de 60 metros, un error de diseño que impide darles mantenimiento oportuno sin dejar a El Mante sin agua.

Haciendo memoria, el antiguo y desaparecido «Tinaco» de la COMAPA abastecía a la ciudad sin contratiempos.

Después, con el crecimiento demográfico, llegaron las plantas potabilizadoras que rara vez suspendían el servicio al proveerse del canal lateral Juárez.

Hoy, la modernidad nos ha dejado vulnerables… NI MODO, HAY QUE DECIRLO.