El Mante, Tamaulipas, México / Noviembre 23 de 2025 / Entre criterios personales y decisiones administrativas, pero históricamente sin la participación de la ciudadanía, la plaza principal «Plutarco Elías Calles» ha sido objeto de múltiples transformaciones que han borrado su identidad original.

A lo largo de las últimas décadas, los habitantes de El Mante han sido testigos mudos de cómo cada administración municipal ha modificado el corazón de la ciudad bajo visiones particulares, dejando atrás monumentos históricos en favor de proyectos modernistas, a menudo inconclusos.

Cronología de una plaza en constante cambio:

El recuento de las modificaciones a la plaza principal revela un patrón de demoliciones y nuevas construcciones según el trienio en turno:

1969-1971 (Administrsción. Abelardo Osuna Cobos):

Se ordenó la demolición del legendario Kiosco de dos plantas que se ubicaba en el centro de la plaza.

El objetivo fue dar paso a la modernidad con la construcción de la «Fuente del Azúcar».

1996-1998 (Administración. José Ernesto Manrique Villarreal):

Se ejecutó uno de los proyectos más ambiciosos.

Se eliminó la «Fuente del Azúcar» y se cerró el tránsito vehicular en la calle Hidalgo (entre Juárez y Guerrero), dando origen a la actual área peatonal.

Además, se rediseñaron las cuatro refresquerías tradicionales.

Sin embargo, el proyecto de una base monumental para albergar las estatuas de la ciudad nunca se concluyó.

1999-2001 (Administración. Javier Villarreal Terán):

Ante el proyecto trunco de la administración anterior, se aprovecharon los espacios vacíos para erigir «La Flama de la Unidad».

2008-2010 (Administración. Héctor López González):

Esta gestión se enfocó en la demolición de las jardineras del sector oriente y la transformación del Monumento a la Bandera.

2016-2018 (Administración. Juan Francisco Leal Guerra):

Se instaló una «Mega Lámpara» detrás del Monumento a la Bandera con la justificación de mejorar la iluminación perimetral de la Plaza de Armas.

El escenario actual Hoy, en noviembre de 2025, la plaza no solo refleja la suma de estas decisiones aisladas, sino que enfrenta un nuevo reto: la pérdida de respeto por el espacio público.

Los andadores, diseñados originalmente para el esparcimiento familiar, se encuentran actualmente invadidos por comerciantes, alterando la vocación de este sitio histórico y confirmando la tendencia de gestionar el espacio público sin tomar en cuenta la voz de los mantenses.