HAY QUE DECIRLO: Hay que decirlo con claridad: bajo el respaldo financiero —sólido y determinante— del Gobierno del Estado, la alcaldesa Martha Patricia Chío de la Garza ha asumido el desafío de sacar a El Mante de su histórico rezago urbanístico.
Desde el arranque del trienio 2024-2027, la edil tomó una decisión que pocos políticos se atreven a tomar: apostar por la «obra oculta».
Su Plan de Obra Pública para este primer año ha priorizado lo urgente sobre lo estético: la rehabilitación integral de la red de colectores.
Chío de la Garza ha puesto la salud pública y el bienestar de las familias por encima del aplauso fácil, resolviendo de fondo el problema de las aguas negras que, durante años, fueron un foco de infección tolerado por administraciones pasadas.
Cierto es que, paralelo al saneamiento, se ejecutan obras de pavimentación integral.
No obstante, persiste una miopía en ciertos segmentos sociales que consideran que la obra enterrada «no cuenta» o carece de significado.
Es una crítica mal fundada.
Lo que la alcaldesa está construyendo son los cimientos de una ciudad funcional, una labor de gran envergadura técnica que, aunque quede bajo tierra, sostiene la calidad de vida en la superficie.
Al contar con la alianza estratégica del Ejecutivo Estatal, se anticipa que el desempeño de la administración municipal detonará con mayor fuerza el próximo año.
La base ya está puesta… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…