HAY QUE DECIRLO. – Hace apenas un año, en octubre, se cumplió oficialmente el primer ciclo de la administración 2024-2027 bajo el liderazgo de la Alcaldesa Martha Patricia Chío de la Garza.

Sin embargo, mucho antes de que fenezca 2025, la ambición de poder ya ha desbordado los límites de la lealtad.

El foco del problema está en casa: Varios miembros de su propio Cabildo, y militantes de MORENA, han iniciado una tempranera carrera por la alcaldía.

Desde hace meses, estos regidores se han visto inusualmente activos, atendiendo peticiones ciudadanas.

Lo alarmante es que este trajinar político, completamente ajeno a sus comisiones oficiales, se sustenta en la utilidad de sobrados recursos económicos, señal inequívoca de la seriedad de sus pretensiones.

No citaremos nombres, pues darles espacio sería, justamente, otorgarles la publicidad gratuita que buscan.

Lo que sí es imperativo señalar es que cada una de sus apariciones en los sectores sociales se traduce en un trabajo competitivo, una clara confrontación contra el desempeño oficial del Ayuntamiento.

La pregunta es obligada: Si son militantes de MORENA y parte del equipo oficial:

¿Por qué no suman esfuerzos con la Presidente Municipal? ¿Dónde queda el respeto político hacia quien, hoy por hoy, lleva el timón de El Mante?

Mientras tanto, en el escenario local, la oposición (PAN, PRI, PT y PRD) mantiene una postura discreta, pues los comicios de 2027 aún parecen lejanos.

Finalmente, es crucial echar una mirada a la Ley Electoral Vigente.

Es necesario determinar si a quienes hoy ocupan un puesto de elección popular en el Ayuntamiento se les permite tener aspiraciones inmediatas a una alcaldía o diputación local, considerando que, antes de ciertas reformas, los ediles estaban obligados a dejar pasar al menos un trienio de inactividad política. La legalidad podría ser el primer obstáculo para esta ambición desbocada… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…