El Mante, Tamaulipas, México / Noviembre 03 de 2025 / Se dice que aferrarse al pasado es cargar un peso inútil; no obstante, sostengo que la memoria es el privilegio que distingue a quienes poseen un origen de aquellos que son producto de un mero hecho circunstancial.
En nuestro caso, esa memoria se mantiene activa al caminar sin cansancio por las calles de El Mante y al constatar, de forma vívida, la diferencia entre épocas.
Recorrer la calle Juárez es más que un simple paseo; es visitar edificios antiguos, evocar imágenes que solo habitan en nuestra mente y recordar lugares ya sin retorno.
Al adentrarnos en el primer cuadro, casi en el cruce con la calle Manuel González, observamos los cambios materiales del antiguo inmueble propiedad de Don Alian Nacoud.
Nuestro recuerdo nos remonta de inmediato a los años sesenta, cuando en los locales de la planta baja de ese edificio operó la agencia de viajes de Aeronaves de México.
Allí se adquirían los boletos para el traslado aéreo de pasajeros desde El Mante hasta la Ciudad de México.
Para la actual generación de mantenses, puede resultar difícil admitir o creer que la ciudad haya contado con un servicio de comunicación aérea regular.
Aquellas aeronaves bimotoras aterrizaban en la pista de lo que entonces fue el Aeropuerto «Cuauhtémoc», cuya longitud era suficiente para el arribo y despegue de este tipo de aviones.
Vale hacer recordar aquellos vuelos memorables con un par de vueltas por la zona urbana de la Ciudad, luego de pagar aquellos 20 pesos, como costo de este paseo aéreo considerado un servicio social de la empresa Aeronaves de México.
Dicho aeropuerto, con el paso de los años, cambió de nombre en dos ocasiones más: una en los años setenta, cuando se le impuso el nombre del Capitán Aviador (cuyo nombre de pila escapa a la memoria, pero sí su apellido, Arroyo), y nuevamente entre 1999 y 2001, al ser renombrado como Aeropuerto de «Las Huastecas» (actualmente se ignora bajo qué denominación oficial opera).
Desde aquellos tiempos, en que los mantenses podían volar a la capital del país, han transcurrido poco más de sesenta años.
La pista mantuvo su longitud, prestando servicio hasta 2001, cuando fue ampliada por varios cientos de metros, para quedar luego en desuso hasta la fecha.
Hoy en día, se comenta sobre una nueva inversión económica destinada a transformar las instalaciones aeroportuarias y a aplicar una nueva ampliación, si bien se desconoce el motivo preciso, o el uso que se le pretende dar, es de dudarse que, en estos tiempos de marcada recesión económica, se piense en la posibilidad de reabrir los servicios de transporte aéreo en El Mante, máxime si se considera que los mantenses con poder adquisitivo para utilizar este medio de transporte, emigraron de la localidad hace más de una década.
Sigo pensando que nuestros tiempos de antaño fueron, y serán siempre, los mejores… Alguien camina por donde ya pasé…

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