HAY QUE DECIRLO. – Los principios de respeto, honestidad y servicio han sido sacrificados.

Apenas iniciando el trienio 2024-2027, la ambición de poder —el crudo «Yo quiero»— se ha desbocado en el ámbito político de MORENA en Tamaulipas.

Las actitudes son peligrosamente tempraneras.

A nivel estatal, alguien se apresuró a abrir el sepulcro político para desenterrar a Alejandro Guevara Cobos y presentarlo como «fuerte» aspirante a la gubernatura.

Pero la fiebre no es exclusiva de la capital.

Aquí en El Mante, la décimo regidora Astrid Sontoya Muller no se toma pausas.

Sin quitarse el atuendo de edil, ya conforma su equipo de trabajo con operadores «destacados».

La mantense, al parecer dueña de un colchón económico inagotable, lleva más de un año en abierta campaña con visión de alcaldesa, distribuyendo apoyos en colonias y comunidades rurales.

La contienda local se ha enrarecido.

El legislador local, doctor Alberto Moctezuma Castillo, finalmente se quitó la mordaza.

En un acto de desesperación por evitar ser enviado nuevamente a la banca, enfocó sus baterías contra quien observa como su principal obstáculo: la alcaldesa Chío de la Garza.

Moctezuma, el galeno y diputado, la desconoció públicamente como Presidenta del Consejo de Administración de la COMAPA, llevándose de paso al gerente Jorge Salomón González por supuesta omisión en la rendición de cuentas.

Por su parte, de forma más discreta, el regidor Gerardo Montes Vega también mueve sus fichas.

Estas inquietudes, manifestadas a un año del inicio de gestión, son un despliegue de pobreza de criterio y falta de sentido común.

Son, ante todo, una evidente falta de respeto hacia la actual administración municipal y el mandato que se le confirió… NI MODO, HAY QUE DECIRLO.