El Mante, Tamaulipas, México / Octubre 15 de 2025 / Nacido en El Mante, he sido testigo del devenir del tiempo, con sus buenas y sus malas épocas.

Hubo un momento, una etapa de la vida, en que el desarrollo económico, social y político de nuestra ciudad nos llenó de genuina satisfacción.

Desafortunadamente, aquel auge fue solo un lapsus fugaz.

La evidencia más palpable de este retroceso se encuentra en el cruce neurálgico de las calles Hidalgo y Servando Canales.

En mi deambular cotidiano, me detuve hoy en este punto céntrico para observar los antiguos edificios que, como nudos testigos, activan la memoria colectiva.

En la esquina sur-poniente, se mantiene en pie la estructura que un día fue sede de las oficinas del Banco Rural del Noreste.

En la esquina norte-oriente, sobreviviendo al paso de los años con una tristeza palpable, se alza el edificio que albergó a diversas dependencias oficiales de corte estatal.

Y en la esquina norte-poniente, se encuentra la edificación que fue ocupada, en su mayoría, por oficinas judiciales.

Esos fueron, sin duda, los buenos tiempos.

Hoy, sin embargo, la postal es la de una herida urbana: esas tres viejas edificaciones se encuentran parcialmente abandonadas, con una ocupación mínima y limitada a unos pocos negocios particulares.

Este abandono es la dolorosa muestra del retroceso económico, social y político que El Mante padece desde hace ya algunas décadas.

Es una situación que duele profundamente a los genuinos mantenses… Alguien camina por donde ya pasé…