HAY QUE DECIRLO. – La eterna quimera de la carretera El Abra-Villa Blanca.
El ofrecimiento de una quimera para las familias de la zona campirana de El Mante, que supuestamente mejoraría la comunicación terrestre en esta parte de Tamaulipas, es una historia conocida.
Nos referimos a la construcción del tramo carretero Congregación El Abra-Villa Blanca.
La obra, iniciada y dejada inconclusa durante el sexenio de Praxedis Balboa Gojón (1963-1969), fue inaugurada sin estar terminada, quedando a medio camino cerca del Ejido Tantoyuquita.
En el siguiente gobierno, el de Manuel Agapito Ravizé (1969-1975), la recién construida carpeta asfáltica fue gravemente dañada por el tráfico pesado de camiones que transportaban material para la construcción de la presa «Las Ánimas».
El gobierno estatal se vio obligado a rehabilitar el pavimento y, una vez más, la carretera El Abra-Villa Blanca fue inaugurada.
La historia se repitió con Enrique Cárdenas González.
En su sexenio, se llevó a cabo otra inauguración de una carretera que jamás cruzó las aguas del río Guayalejo, en las inmediaciones de la ex hacienda Tancazneque.
Así han pasado los años, y esta obra, mal proyectada y pésimamente ejecutada desde sus inicios, ha mantenido su carpeta asfáltica en constante mal estado.
Su objetivo inicial —favorecer el traslado de las cosechas y ofrecer una ruta más corta entre el centro del país y el puerto de Tampico— nunca se cumplió.
Hoy, la ironía es que el campesinado mantense, utilizando sus propios recursos, está rehabilitando las partes dañadas del pavimento.
Una labor que les beneficia únicamente a ellos… NI MODO, HAY QUE DECIRLO… Nos tocará esperar al próximo gobernador para que la reinaugure..