HAY QUE DECIRLO. – Es notable y digno de reconocimiento el trabajo que ha desempeñado la alcaldesa, Martha Patricia Chío de la Garza.

En su afán por cumplir sus compromisos, se ha esforzado por rodearse de un equipo de colaboradores confiable.

Sin embargo, desde el mismo cabildo que preside, se observan algunas fisuras.

La empatía con la gestión oficial se pierde en ciertos ediles que han mostrado inquietudes políticas prematuras, desarrollando actividades sociales paralelas a las de la alcaldesa.

En este contexto, resulta curioso que algunos, siendo parte del cabildo y disfrutando de un salario público, presuman tener un «equipo de trabajo» para el enlace con los habitantes del municipio.

Dentro de la administración, no todos los colaboradores están a la altura.

La Dirección de Servicios Públicos Municipales es un claro ejemplo.

A la vista de todos, sus intentos de bacheo han sido un fracaso debido a trabajos deficientes, y los encargados del alumbrado público han dejado sin iluminación amplios sectores de la zona urbana.

Por otro lado, el trabajo del personal de Limpieza Pública y Parques y Jardines ha sido sobresaliente, atendiendo sus áreas sin límite de esfuerzo ni horario, tal como lo ha establecido la jefa de la comuna.

Se podrían seguir señalando deficiencias, pero lo más recomendable es que la alcaldesa, a tiempo y forma, dé una sacudida al navío oficial, tire el lastre por la borda y retome el rumbo de la Transformación… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…