HAY QUE DECIRLO. – Bajo el pretexto de recomponer el tejido social, se dilapidaron millones de pesos en la construcción de «Parques de Barrio» y «Canchas de Fútbol Rápido» en El Mante.

Se trató de una inversión tripartita, con fondos de los tres niveles de gobierno, pero el resultado ha sido desastroso.

Un ejemplo son los parques de barrio en las colonias Tamaulipas y Enrique Cárdenas González. Diseñados para la recreación y el deporte, la falta de vigilancia los condenó al abandono.

En poco tiempo, el vandalismo se apoderó de ellos, y hoy, estas inversiones millonarias están convertidas en ruinas.

La misma historia se repite con las canchas de pasto sintético construidas en colonias como Jesús Yurém, Arbustos y El Bernal, entre otras.

Se suponía que estas instalaciones alejarían a los niños y jóvenes del atractivo de las drogas. Sin embargo, jamás se organizaron torneos ni se formaron equipos representativos.

En lugar de promover actividades deportivas, estos espacios se convirtieron en un punto de reunión para jóvenes adictos.

La ausencia de un patronato, de vigilancia policial y de seguimiento oficial fue la clave de su fracaso. Nadie supervisó el uso de las instalaciones ni intervino para evitar el deterioro.

Los fondos de la Federación, el Estado de Tamaulipas y el Municipio de El Mante fueron, literalmente, tirados a la basura.

Lo más preocupante es que, a pesar de este historial, las autoridades municipales han programado reinvertir dinero público en la reconstrucción de dos de estas canchas.

La historia se repite, y el problema de fondo —la falta de planificación, mantenimiento y organización— sigue sin resolverse.

HAY QUE DECIRLO: esta inversión inicial fue un fracaso, y una segunda inversión sin un plan claro está destinada a seguir el mismo camino.