HAY QUE DECIRLO. – El Mante se encuentra en un punto de inflexión, y la alcaldesa Martha Patricia Chío de la Garza está a punto de rendir cuentas en su primer año de gestión.

La tarea no es sencilla, pues asumió el cargo en un municipio marcado por la inmundicia, con una infraestructura urbana en ruinas y un presupuesto limitado.

Sin embargo, su enfoque ha sido audaz y, para muchos, contracorriente.

Durante años, la historia de El Mante ha sido un ciclo de promesas y desilusiones.

Recordar el trienio de Javier Villarreal Terán (1999-2001) es evocar la quimera de los colectores de drenaje, obras que, por su pésima calidad, se convirtieron en un problema crónico.

Años después, Héctor López González (2008-2010) intentó redimir el pasado con una planta tratadora de aguas residuales que, irónicamente, nunca fue conectada a los colectores que debían alimentarla.

Estas decisiones, o la falta de ellas, han mantenido a la ciudad en un estado de estancamiento.

A diferencia de sus predecesores, la alcaldesa Chío de la Garza ha optado por un camino menos visible, pero fundamental.

Con el respaldo de fondos federales y estatales, ha decidido invertir más de la mitad del presupuesto de su primer año en una tarea ingrata: la rehabilitación de esos mismos colectores de drenaje que han atormentado a los mantenses por más de dos décadas.

Esta no es una obra de relumbrón, no es un nuevo bulevar ni un monumento.

Es una labor que, por su naturaleza, se esconde bajo tierra, pocos alcaldes se atreven a invertir en lo que no se ve, en lo que no genera aplausos inmediatos.

La visión de Chío de la Garza, sin embargo, se centra en resolver la raíz del problema, ha optado por rescatar a cientos de familias que, durante años, han vivido rodeadas de aguas negras, en condiciones de salubridad inaceptables.

La decisión de la alcaldesa enfrenta el escepticismo de una ciudadanía acostumbrada a las obras «bonitas», muchos critican discretamente la falta de cambios en la infraestructura exterior, sin reconocer la importancia de sanear lo que está oculto.

La disparidad de opiniones es palpable: mientras unos exigen obras superficiales, otros comprenden que la verdadera transformación de una ciudad comienza por sus cimientos, por el saneamiento de sus entrañas.

En el Ayuntamiento 2024-2027, la prioridad es la dignidad de los ciudadanos.

La decisión de Martha Patricia Chío de la Garza es valiente, necesaria, y muestra un compromiso real con el bienestar a largo plazo de El Mante.

No es una obra para la foto, es una obra para la gente… NI MODO HAY QUE DECIRLO… A veces, las obras más importantes son las que no se ven.

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