HAY QUE DECIRLO. – 49 años después, la historia parece repetirse en la región de El Mante, con los desbordamientos del Río Guayalejo y todos sus afluentes, Río Sabinas, Río Frío, Río Comandante, Rio Mante, Río Santa Clara y Río Tantoán, así como los Arroyos San Rafael, De La Cazuela, El Nopal, etcétera.
Desbordamiento que actualmente está provocando inundaciones en comunidades urbanas y rurales en varios municipios, entre ellos El Mante.
También se está dando el cierre de las principales carreteras federales, rumbo a Ciudad Victoria, al Puerto de Tampico y Antiguo Morelos.
Afortunadamente, hasta estos momentos no se registran pérdida de vidas humanas, solo algunos daños materiales en viviendas, hechos que obligan a sus moradores a ser evacuados y enviados a albergues oficiales para su protección.
En estos sucesos del verano 2025, a causa de los remanentes de la tormenta «Barry», la responsabilidad de salvaguardar a los habitantes de El Mante, ha recaído en la presidente municipal licenciada Martha Patricia Chío de la Garza, quien por cierto, no se arredra ante estas contingencias y encabeza las brigadas de auxilio en la que toman parte todas las instituciones qué integran el Consejo Municipal de Protección Civil.
Para definir un tanto, el origen de esta eventualidad de inundaciones, se puede considerar la nula participación del Distrito de Riego 002-Mante en las acciones preventivas, así como el presunto cierre de las cortinas de la represa sobre el Río Guayalejo, a la altura del paraje conocido como Loma de «Saca de Agua», paraje localizado dentro territorio del vecino municipio de González, este presunto hecho del cierre de cortinas estuvo orientado a desviar el gran torrente del Río Guayalejo hacia el vaso lacustre de la Presa «Ramiro Caballero Dorantes», mejor conocido como «Las Animas», con la finalidad de proteger de inundación a los municipios de Altamira, Madero y Tampico.
Hace 49 años, recién concluida la construcción de la Presa «Las Animas», su proyecto hidráulico en el que destacó la estimación profesional de los encargados de dicha obra, manifestaron que; de acuerdo al historial de precipitaciones pluviales en esta región de El Mante, se previo que en 15 años se llenaría el enorme vaso lacustre de «Las Animas».
Fue un tremendo error técnico de aquella época, ya que con las compuertas cerradas en la represa del Río Guayalejo, en el verano de 1976 se presentaron unas atípicas lluvias, cuya intensidad en menos de 2 semanas, llenaron de sobra el vaso de la Presa «Las Animas», de tal manera que el agua enviada de la represa en el Río Guayalejo, retornó en forma de ola creciente hasta el cauce del Río Guayalejo, donde la gran presión derivada de la creciente del Río impidió la inmediata apertura de las cortinas y: Allá va de regreso el agua del Guayalejo y la de todos sus afluentes.
Por obviedad, sobrevino aquella histórica inundación en la región de El Mante, dejando muchas muertes de seres humanos, de ganado bovino, ovino, equino, porcino, caprino, etcétera, además de millonarias pérdidas materiales en viviendas y cientos de damnificados… Hoy, esa trágica historia, parece repetirse… NI MODO, HAY QUE DECIRLO…